Nos hemos acostumbrado a vivir una experiencia muy limitada de la sexualidad y la intimidad.
A tocar y tocarnos siempre de la misma manera. 🌱
A seguir una serie de pasos que llevan siempre a un mismo objetivo.
A esperar encontrar siempre lo mismo en nuestros amantes, creyendo que ya los conocemos.
A volver a manifestar siempre el mismo tipo de relación, con las mismas limitaciones y los mismos patrones de codependencia.
A ir siempre por el mismo tipo de orgasmo que sabemos cómo generar fácilmente.
A desnudarnos sólo del cuerpo pero no del corazón, manteniendo escondido nuestro mundo interior y actuando el papel en el que creemos que debemos encajar para ser aceptados.
etc, etc ☝🏼
¿Y qué será lo que hay más allá… de ese pequeño papel y esa pequeña obra de teatro que hemos aprendido a actuar?
La única manera de descubrirlo es tomando el coraje de dar un paso más allá y explorándolo… ❇️
Requiere coraje explorar posibilidades nuevas y abrirnos a tocar lo desconocido. Y más mientras envejecemos y afianzamos unos hábitos y unos patrones de conducta. Y mientras más historia vamos acumulando en una relación y nos vamos creyendo que sabemos quién es el otro y lo que espera de nosotros.
Requiere coraje dejar que se disuelvan esas capas de protección que con tanta dedicación hemos fabricado para nunca ser tocados de verdad, para mantener bien escondidas esas facetas de nosotros mismos que nos asustan (y que tanto estamos necesitando traer a la consciencia para vivir sanamente).
Requiere coraje ver, experimentar y aceptar que no tenemos ni idea de quién es en realidad la persona que tenemos delante; que la única manera de averiguarlo es permitiéndonos verla aquí, en este momento, tal y como es.
Y de verdad que requiere coraje experimentar dimensiones del placer y la dicha que nunca antes nos permitimos tocar, que quizá consideramos incluso prohibidas o peligrosas.
Y sí que requiere coraje experimentar dimensiones del bienestar que nos creímos que no eran posibles o que no nos merecíamos, que quizá ni nuestros padres ni abuelos ni tataratataraabuelos se permitieron antes que nosotros, y por eso vivirlo se siente como una traición.
Y ahí esta todo, la infinidad que se abre cuando vamos más allá… disponible para cuando queramos abrirnos a ella.
Basta con dar ese pequeño paso…
más allá de lo que conocimos hasta hoy, de eso que se siente familiar y cómodo, y a lo que nos hemos acostumbrado aunque sea limitado o incluso doloroso, incómodo e insano.




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